Probeta Mag ha dialogado con el Colectivo artístico IAKERI que ha presentado Murs Invisibles (2019) en la abadía francesa de Maubuisson durante la exposición Pro Liturgia. Una instalación que contrasta nuestra percepción del entorno y la forma en cómo las relaciones humanas y laborales se supeditan a las nociones de rol de género; cómo estas nociones pueden llegar a mantenerse por una superestructura que proporciona estabilidad a las desigualdades en acceso de oportunidades y progreso entre hombres y mujeres desde los gobiernos y sus políticas, o incluso en los medios de comunicación.iakeriElementos como el sonido, el espacio y el cuerpo son materializados por medio de la luz. Un flujo de información que se condensa y viaja sobre y a través de los móviles que se emplazan en la obra, confrontan al espectador con una mítica realidad que sigue inmovilizando la vida de millones de mujeres en el planeta.  Este colectivo interdisciplinar,  formado en 2018, está compuesto por Alice Guerlot-Kourouklis (música, compositora y creadora sonora francesa), Jimena Royo-Letelier (matemática, informática y música chilena) y Aneymone Wilhelm (atrezzista francesa).

Los roles que desempeñamos como individuos en contextos geográficos, políticos y económicos tienen estrecha relación con el género y los modelos de comportamiento tradicional. Las personas cumplimos una función social especifica y limitada por nuestra sexualidad, lo que ha originado una brecha social, económica y política entre hombres y mujeres y que se amplifica cuanto más detalle prestamos al papel que cumplimos como individuos en la construcción, mantenimiento y desarrollo de la sociedad.

Pregunta. Nos resulta muy interesante que cada una de vosotras trabajáis en campos profesionales tan distintos. ¿Cómo nace el colectivo?

Respuesta. Jimena Royo-Letelier: Lo primero que hicimos con Alice fue sobre sonificación de datos de desigualdad de género, pero esto era solo sonido y no tenía una transformación física. Teníamos muchas elecciones formales en cómo queríamos trabajar los datos, pero queríamos tener una traducción plástica de lo que estábamos haciendo y empezamos algunas pruebas y ensayos, pero en un punto sentimos la necesidad de llamar a alguien cuya experiencia e idoneidad encajara, así que conocimos a Aneymone y empezamos a trabajar con ella.

P. ¿Cómo ha sido el proceso de integrar las áreas en las que cada una trabaja al colectivo y cómo fue la materialización de la obra Murs Invisibles (Muros Invisibles)?

R. Royo-Letelier: Cada una aportó desde sus conocimientos previos, yo en informática, Alice en música y Aneymone en todo lo relacionado a artes plásticas y escenografía. El trabajo siempre ha sido muy colectivo en el sentido en que todas las decisiones las tomamos las tres; cada una hace una parte y después lo mezclamos. Cada una propone, por ejemplo, de qué manera vamos a trabajar informáticamente un dato en particular para que se llegue a un resultado sonoro, de tal manera que yo hacía la parte de escribir el programa y después Alice componía con el, pero esas decisiones lógicas de qué va a pasar al final las tomamos en grupo. En ese sentido todas fuimos aprendiendo sobre el camino.

«Murs invisibles» no pretende metaforizar sobre la desigualdad de género sino mostrarlo en bruto, que el público se detenga y se empape de la globalidad de la obra. 

P. ¿Cómo Murs Invisibles aborda la desigualdad de género con una narrativa desde la tecnología?

R. Alice Guerlot-Kourouklis: Yo prefiero la expresión sistema de dominación a desigualdad de género. En Murs Invisibles podemos ver que es un sistema y no un hecho aislado. En el fondo, la obra deja ver y constatar que la desigualdad de género no es un hecho aislado que se atañe a un país en particular, ni a un tipo de persona, estrato social o a una profesión sino que es algo que atraviesa las artes visuales, las ciencias humanas, la tecnología y en el fondo cualquier campo del conocimiento, de experiencia y de relación entre los seres humanos que vivimos en este planeta. Eso nosotras lo entendemos como la consecuencia de un sistema hegemónico de lo masculino en la sociedad.Murs_invisibles_iakeri_8664

Lo que muestra la instalación es que esas desigualdades se encuentran en todas partes y es un sistema organizado ya que nosotras mostramos datos de ciudades y continentes distintos, datos sobre la cultura, la educación, proporcionalidad de mujeres en diferentes profesiones, deportes o el uso del tiempo entre hombres y mujeres y siempre encuentras que hay unas desigualdades enormes que son de un 99% en desfavor de las mujeres. Hemos trabajado con bastantes datos sobre la producción cultural  y te encuentras con que la misma ha tenido una participación, acción y visión exclusivamente de los hombres hacia sociedad. Esto le pide al público hacer un esfuerzo y sacar sus propias conclusiones.

P. ¿Cómo ha sido el trabajo de analizar, comprender e interpretar esta información?

R. Royo-Letelier: Es difícil de ver este tipo de realidades y leer este tipo de investigaciones sobre todo las relacionadas con violencia de género. Siempre trabajamos con desigualdad por lo cual tenemos que ver los mismos datos para mujer y hombre o tener una desigualdad calculada, y eso implica que debemos entender los datos que estamos usando, sino estaríamos presentando cualquier cosa y por experiencia profesional en investigación cada dato debe entenderse. Fue un trabajo minucioso y largo para comprender de dónde emergían los datos de cada investigación. Alice leyó sobre todo el trabajo de violencia y para ella fue bastante difícil ya que habla sobre situaciones que manifiestan una difícil realidad para la mujer, igualmente tenemos otro tipo de investigaciones que son mucho más “fáciles” de leer, pero presentan otro tipo de realidades que desfavorecen igualmente de la mujer, y aunque te sorprendes de la amplitud o magnitud de estadísticas no te sorprendes de ningún dato en particular ya que lo vez en todos los países. Aunque estos datos son de acceso público, pareciera que se pierden dentro de internet para terminar como datos aislados.

P. ¿Por qué sucede esto y cuál es el papel de la tecnología en ello? 

R. Royo-Letelier: La tecnología ayuda porque hoy en día podemos acceder a bases de datos que están en internet, pero el hecho de que estas estadísticas no se visibilicen es una acción política de las personas que tienen responsabilidades en ello. Cualquier periodista puede consultar las mismas bases de datos y hacer una investigación en torno a esto, y no se publica a menudo porque son temas molestos que exponen un sistema de dominación y justicia, motivo por el cual no se tratan dichas problemáticas pues en el fondo no se quiere luchar contra ello.Murs_Invisibles_iakeri_8681

P. ¿Cómo es adaptar contextos sociales interpretados a través de números y estadísticas a una obra plástica, electrónica y sonora?

R. Guerlot-Kourouklis: Nosotras decidimos componer una música para esculpir una obra de mucha densidad y materia. Cuando uno trabaja con datos y quiere una traducción en imagen o sonido es difícil que esa traducción tenga un sentido, es decir, tú puedes tomar datos de la bolsa de EE.UU. o datos del movimiento del viento y quizás hacer sonido con esto, pero es muy complejo que ese sonido pueda decirle al espectador de donde venían los datos ya que puede partir de elementos aleatorios, y eso era algo que no queríamos. Hay tres cuadros en la obra, y lo que hicimos para que tuvieran sentido fue trabajar en función de la proporción de desigualdad sumando o restando densidad sonora y partiendo de un sonido existente en mezcla con distorsiones y efectos.

P. ¿Y en qué momento se integran el trabajo de Aneymone con los móviles dónde se proyecta la información analizada?

R. Guerlot-Kourouklis: En la traducción plástica de la obra queríamos dar la impresión de un organismo vivo. La gente piensa y ve las estadísticas como algo frio y que sale nada más de una máquina, pero detrás de esto hay cuerpos, hay vida, hay historias y eso es algo en lo que trabajamos mucho; el contraste entre la frialdad de los datos y los terribles contextos que exponen en conjunción con la belleza orgánica y armónica de los móviles. Por un lado, el sonido es fuerte y en un punto desagradable, no es que te sangren las orejas (risas), por otro lado, hay una faceta súper hipnótica con los móviles que se mueven lentamente y cada uno a su ritmo. La obra plástica viene para poner a las personas frente a esa contradicción de querer ver o no estos datos porque son difíciles de asimilar, y es un esfuerzo que hace el espectador.

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Proyectamos sobre tul, una tela que reflecta y es transparente de tal manera que la luz la atraviesa y esto nos permite jugar con la idea de adentro/afuera o atravesar. Esto como metáfora que alude al hecho de que los sistemas de dominación atraviesan el cuerpo feminizado y el cómo estas estadísticas frías y lejanas en el día a día son encarnadas en sus propios cuerpos.

P. ¿De qué manera consideráis que la sociedad y los políticos actuales dialogan con este tipo de estadísticas y datos?

R. Royo-Letelier: Tenemos diferentes experiencias. Una vez presentamos la instalación en un centro de arte que pertenece a un municipio en la ciudad de París, y siempre que presentamos la obra intentamos recoger información del lugar para generar una relación de cercanía con las personas que viven allí. Al tratar de trabajar con la información que teníamos recopilada, nos prohibieron usar los datos de desigualdad que ellos tenían especialmente los de salarios entre hombres y mujeres, y eso nos muestra que la obra molesta en cierto sentido: “Oiga, mire que hay datos que muestran que el municipio no es igualitario”. De tal manera que cumple un rol político, pero a su vez nos hemos visto en situaciones donde tratan de quitarle el carácter político y feminista, y esto nos sucedió en un centro de arte y dónde se encontraban los responsables administrativos de la región.

Para algunas personas e instituciones la obra molesta, quizás más en Francia que en otros países ya que cuando hablas con datos, la gente no tiene argumentos con qué refutarlos. Con estas experiencias te preguntas a quién van dirigidas las obras de arte, porque en Francia los centros de artes están financiados por el Estado, el Ministerio de la Cultura, por las regiones o ciudades y te cuestionas qué obras son válidas para esos espacios y en función de qué o quienes son expuestas allí.

P. ¿Cuál es el rol de la tecnología y el arte en la comprensión de la sociedad actual?

R. Royo-Letelier: Hace 30 años no hubiera reaccionado todo el mundo con el asesinato de personas negras en EE.UU., pero ahora son grabados y casi al minuto siguiente la gente se entera en muchas partes del mundo. Eso en Francia se conectó con la lucha local anti-racista y se organizaron manifestaciones, así que hay una aceleración en el acceso a la información y esto hace que muchas cosas se visibilicen fácilmente y de manera general se abren canales de comunicación que no existían antes. La tecnología no hace todo, no sustituye el hecho de que la persona tenga un interés político y social, lo que viene de los movimientos que se han creado, y la tecnología facilita, pero no crea interés o contenidos.

P. Los ordenadores no funcionan si tú no ejecutas un comando, y las máquinas son funcionales en cuanto tú interactúas con ellas.

R. Royo-Letelier: Todo lo que uno puede hacer en un ordenador tiene una intención y fue realizado por una persona que está detrás. Yo trabajé por mucho tiempo en la industria del streaming musical y con tecnología de inteligencia artificial y la gente cree que son ordenadores solos inventando cosas y que son inteligentes, y no es así, hay personas que programan esos algoritmos. Algo que mucha gente no sabe es que esos algoritmos funcionan con bases de datos y que esas bases de datos tienen los mismos sesgos que tienen las personas, así que la tecnología facilita, pero también puede conllevar a los mismos sesgos, discriminaciones y problemas que existen en la sociedad. Algo que nos pasa bastante con la obra es que a la gente le cuesta entender que nosotras tomamos esas decisiones, que son nuestras; queremos que suene así, queremos que pase esto, y no solo un ordenador que hace todo y da como resultado algo aleatorio; somos nosotras las que escribimos los algoritmos.


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Edición: Sara García-Rodríguez

Imágenes: cortesía del Colectivo IAKERI