Biólogo y profesor de fotografía científica, Luis Monje puede presumir de ser un referente en España y el más conocido divulgador de todo el mundo hispano en el arte de capturar en imágenes impresionantes fenómenos invisibles al ojo humano. Autor de 17 libros sobre técnica fotográfica y geobotánica, y de innumerables artículos y exposiciones, también trabaja como perito de imagen forense en juicios con empresas internacionales y delitos penales.  Su archivo reúne 320.000 imágenes profesionales sobre ciencia, naturaleza y sus viajes con expediciones botánicas internacionales por 52 países de los 5 continentes.

Espíritu inquieto y de superación ante cualquier adversidad es lo que mejor define a este fotógrafo, que aunque no se considera artista, camina en la delgada línea entre ambas disciplinas experimentales, la ciencia y el arte contemporáneo.

Probeta Mag ha visitado el taller de Luis Monje en la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid (España), una maravilla de ingenio y experimentación donde los microscopios y las cámaras fotográficas se fusionan en una única máquina. Charlamos con él sobre los caminos análogos por los que discurre la fotografía contemporánea y la fotografía científica.

Eres el principal referente en fotografía científica en España, ¿cuál fue tu punto de partida para iniciarte en este campo?

Estudiando biología hacía ya oficiosamente de ilustrador científico para tesis y muchos trabajos universitarios. Luego estudié dos años, de forma intensiva y autodidacta, técnica fotográfica avanzada y fotografía científica. Finalmente, tras aprobar la oposición en la Universidad de Alcalá, le cogí tal gusto a esto que aún continuo estudiando. Como no existían estudios de fotografía científica ni en España, ni en Hispanoamérica, tuve que estudiar cada una de las 30 ramas, practicarlas y crear sus asignaturas.

Hay belleza, simetría y misterio en las imágenes aumentadas por un microscopio electrónico. Y también en la fotomacrografía, donde el detalle de una flor o del cuerpo milimétrico de un animal nos evoca sorpresa ante lo invisible a simple vista.  ¿Definirías tu obra fotográfica como artística, o como tú mismo has definido, es una forma de “obtener información valiosa en forma de imágenes para la investigación o el control de procesos, en todas las ramas de la ciencia, la industria y la educación”?

No pretendo hacer arte, pero aplicando los recursos clásicos de la imagen artística (iluminación, encuadre, color, enfoque selectivo, composición, …), las imágenes mejoran notablemente. Si a ello le unimos lo novedoso de la imagen y el impacto que tienen algunas, los resultados de algunas especialidades pueden parecer obras de arte.

También eres biólogo, ¿consideras que la experimentación artística y la científica siguen similares métodos de investigación?

Yo me encargo de hacer visible lo invisible, de captar y enseñar a capturar aquellas imágenes que el fotógrafo normal no puede hacer. Experimento con el sistema para conseguir imágenes más coloridas y llamativas.

¿Se podría decir que tienes fuentes de inspiración, o te guías por el método científico empírico de observaciones visuales?

Todo lo que nos rodea nos condiciona y nos inspira de alguna manera, pero como hay muy poca gente trabajando en este campo y hay tantas especialidades apenas hay donde inspirarse o a quién emular.

Hablemos ahora de la fotografía de alta velocidad. Harold Edgerton, ingeniero eléctrico en el MIT estadounidense, se considera un innovador en esta técnica, ya que se sirvió de la luz estroboscópica para inventar un método que tomaba fotografías de exposiciones de hasta de una millonésima de segundo. Pasó a la historia como artista cuando formó parte de la primera exposición de fotografía que entró en el MoMA neoyorquino en 1967.  Su obra se expone por igual en el Museo de Ciencias de Londres, en revistas científicas especializadas y en el Festival Internacional de Fotografía PHotoEspaña. ¿Desde tu punto de vista, era un científico exclusivamente empírico, o buscaba alcanzar cierta belleza en su captura de la evolución del movimiento humano y de la velocidad de un objeto?

Conozco a uno de los más destacados discípulos de Harold Edgerton, que no es que fuese pionero, sino que fue uno de los más destacados fotógrafos científicos de la historia. La luz estroboscópica que desarrolló supuso un gran avance en el estudio del movimiento, pero no pasaba de los 20Hz. Inventó también la cámara Rapatronic dentro del Proyecto Manhattan que, dotada de un obturador de Kerr, captaba las explosiones atómicas hasta 1 millonésima de segundo. Edgerton desarrolló multitud de inventos con los que obtuvo imágenes muy novedosas en una época en que floreció especialmente la prensa gráfica, la psicodelia y el LSD (su estroboscopio lo empleaban algunos para potenciar el efecto alucinógeno). La fuerza de sus imágenes era tal que sirvió como inspiración a muchos artistas como Andy Warhol, que contribuyeron a mitificar su arte. Pero no debe olvidarse nunca que Edgerton era ante todo un gran científico.

 

¿Cuál es el secreto de una fotografía científica excelente: paciencia, técnica, sentido de la composición fotográfica? ¿Una combinación de todas ellas?

Digamos que no hay secretos sino trabajo diario y amar lo que haces. Pero si eres un científico o un fotógrafo curioso,  entiendes bien los fenómenos físicos, te apasionas por las nuevas tecnologías, eres un manitas y cuentas con buenos conocimientos de composición y buen gusto, podrías ser un gran fotógrafo científico si te concentras muchos años en una o dos especialidades.