2018 está siendo un año de grandes celebraciones en el Greenwich Royal Observatory. Hace apenas un mes se festejaba la instalación de AMAT (Annie Maunder Astrographic Telescope). AMAT es el primer telescopio profesional construido en el observatorio desde que en la época victoriana se inauguró el mundialmente famoso “Great Equatorial Telescope”. El nuevo astrógrafo eleva esta instrucción a la categoría de observatorios funcionales, un hecho inédito para la actual generación de astrónomos que soñaban con este día desde hacía más de 60 años.

Mientras el eco de este significativo evento sigue resonando, el observatorio se prepara ya para su próximo gran acontecimiento, nada menos que el décimo aniversario de la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition”. Esta competición es una búsqueda anual de las mejores y más impresionantes astrofotografías. Cada años miles de personas de todos los países presentan sus imágenes al jurado, esperando resultar ganadores. Entre los trabajos galardonados cada edición, encontramos desde paisajes nocturnos, fotografiados con una cámara y un trípode, pasando por oportunas instantáneas de eclipses, cometas o meteoros, hasta impresionantes imágenes de distantes galaxias o nebulosas que acumulan cientos de horas de exposición usando modernos telescopios.

The Rho Ophiuchi Clouds, Artem Mironov, 6-ago-2016, Windhoek. Imagen ganadora absoluta de la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition” en 2017.

Para acercar al público estas obras y al mismo tiempo conmemorar el décimo aniversario del concurso, el Real Observatorio de Greenwich en Londres inaugura este otoño la “Insight Astronomy Photographer of the Year Exhibition”. La visita a esta nueva galería de arte es obligatoria para cualquiera que disfrute con excepcionales fotografías al cielo nocturno, pues en ella se encuentran todas las imágenes ganadoras de los últimos diez concursos junto a otras impresionantes fotos que se quedaron a las puertas. En palabras del astrofotógrafo y miembro del jurado Pete Lawrence, tras ver algunas de las fotografías “realmente uno llega a preguntarse si el mundo ha logrado alcanzar la cima de la astrofotografía, pero no, lo cierto es que las imágenes son, si cabe, cada vez mejores”.

En Probeta Mag hemos querido visitar el observatorio en un año tan especial, y aunque la nueva galería todavía no ha abierto sus puertas y el astrógrafo aun está en rodaje tras el estreno, no hemos venido con las manos vacías. Recién sacadas de la exposición temporal que cada año se organiza en el observatorio, os acercamos algunas de las mejores imágenes presentadas al concurso de Greenwich 2017. De las cascadas de Mackenzie a los anillos de Saturno, aquí os dejamos nuestra selección en una galería comentada.

“Blue Tycho” por László Francsics desde Budapest (2016). Ganadora de la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition” en la categoría “Luna” de 2017. Capturada a través de un telescopio reflector de 250 mm f/4 a f/10 sobre una montura Sky-Watcher EQ6 con dos cámaras ZWO ASI290MM y Sony SLT A99V. Apilado de 5000 frames monocromáticos y 50 a color.

Muchas veces una astrofotografía resulta impactante por mostrar un objeto poco común, un procesado inusual o una calidad sin precedentes. En este caso, el autor ha logrado llamar nuestra atención fotografiando un objeto común con un procesado y calidad estándar para este tipo de capturas. El sujeto en cuestión es el cráter de Tycho, el más joven y notable de los grandes cráteres localizados en el lado visible de nuestra Luna. Conocido desde hace casi 400 años es visible con un rudimentario catalejo.

Lo que hace que esta imagen destaque de entre las demás es su singular composición: un ángulo ingenioso y un encuadre panorámico exquisito transforman la Luna en un paisaje visualmente dinámico de tres dimensiones que parece sacado de otro mundo. Los tonos rojo cobre en contraste con las zonas azuladas se deben a una sobresaturación en el procesado de la imagen, que hace perceptibles al ojo humano las tenues diferencias cromáticas de la superficie lunar.
En palabras del miembro del jurado Will Gater, “lo que me encanta de esta imagen es como las habilidades técnicas del fotógrafo se han aunado con su visión artística para crear esta cautivadora e inusual captura de uno de los cráteres más reconocibles en la Luna”.

“Auroral Crown” por Yulia Zhulikova el 3-ene-2017 en Murmansk. Imagen presentada a la categoría Auroras en la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition” de 2017. Capturada a través de una lente 14mm y f/2.8 con una Canon EOS 6D a ISO 3200. Cuatro exposiciones de 2” combinadas.

Una imagen cautivadora donde el encuadre pensado al milímetro se combina con una edición de color muy acertada y dan lugar a una imagen de contrastes en la que inmediatamente después de llamar nuestra atención, un marco de árboles rosados dirige la mirada al verde de la aurora. Una vez más el encuadre escogido está jugando un papel muy importante, en este caso la vista nadir nos muestra las auroras enmarcadas en árboles, como si cayesen del cielo. La edición de colores en el follaje es igualmente crucial, al ser complementarios a la tonalidad de las auroras. Los matices rosados realzan la aurora dirigiendo ahí nuestras miradas, y mientras, en segundo plano, aportan contraste a la imagen.

Si bien el tono rosado en las copas de los árboles ha sido realzado y ajustado durante el post-procesado hasta conseguir la tonalidad deseada. Originalmente tenían un color no muy diferente, debido a que estaban iluminados por lámparas de sodio a baja presión. Durante los primeros setenta segundos tras encender una clásica lámpara de sodio, el metal contenido en ella aun no se ha vaporizado, y son las pequeñas cantidades de neón y en menor medida argón las que iluminan los alrededores. Hasta que el sodio se vaporiza y da lugar al conocido tono anaranjado de las lámparas, éstas brillan en un tono rosado muy similar al que vemos en los árboles de la imagen.

Lo fascinante de esta imagen es que, si bien el verde de las auroras es producido por eventos astronómicos, el rosa de los árboles tiene su origen en la tecnología del ser humano. Ambos son producto del mismo principio físico: átomos de gas neutros que se excitan por el impacto de partículas cargadas y emiten un fotón. En el caso de las auroras, los átomos de oxígeno de la atmósfera se excitan por el impacto del viento solar y emiten fotones verdes, mientras que en las lámparas de sodio los electrones de la corriente eléctrica impactan contra los átomos de neón y argón haciendo que estos emitan fotones en varias longitudes de onda que en conjunto se perciben rosadas.

“Skyfall”, Chris Murphy desde Isla Sur (2016). Imagen presentada a la categoría “Paisajes Estelares” en la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition” de 2017. Capturada a través de una lente de 85 mm f/1.4 sobre una montura iOptron SkyTracker con una cámara Nikon D810A. Composición de exposiciones de 60” a ISO 6400 y f/4 para el cielo y de 120” a ISO 3200 y f/3.2 para el paisaje en primer plano.

Es habitual encontrar astrofotografías en blanco y negro, esto se debe a que los mejores sensores son monocromáticos y los filtros que permiten obtener imágenes a color son caros y requieren exposiciones más largas y complejos post-procesados. Por este motivo, aunque las imágenes a menudo son más impactantes cuando muestran los colores del espacio profundo, muchas veces hemos de conformarnos con el clásico blanco y negro, que requiere un flujo de trabajo más sencillo, breve y económico. La imagen anterior, sin embargo, invierte los estándares y muestra el proceso contrario. Fotografiada con una cámara réflex estándar, originalmente el archivo era a color, y es el autor el que ha invertido tiempo y esfuerzo en procesarla para obtener una imagen monocromática, mostrando totalmente a propósito un acabado que suele asociarse con un hándicap, ya sea la falta de tiempo o de instrumentación. El ligero tono azulado ha sido añadido tras el procesado.

El resultado no podría sorprendernos más, una fotografía impresionante que logra aunar, en una misma mirada, agua, hielo, estrellas y nebulosas. Una obra original que con composición impecable establece una relación visual entre un paisaje a cientos de metros y otro a billones de kilómetros, mostrando que hielo y estrellas han sido construidos con los mismos materiales.

Además del impresionante paisaje de las cascadas del Godley River en Mackenzie, destaca la nitidez con la que se muestran algunos objetos de espacio profundo como la Nebulosa Trífida, la Nube Estelar de Sagitario, el Cúmulo Globular Messier 22 o la Nebulosa de la Laguna. Así como el intenso brillo de algunas estrellas, siendo las más notables Kaus Australis (estrella más brillante de Sagitario), Kaus Meridionalis (sistema doble compuesto por una enana blanca y una estrella de Bario), Nash (punta de la flecha de Sagitario que marca la dirección al núcleo galáctico), Kaus Borealis y Namalsadirah I.

“One Stellar Day”, Andras Papp desde Veszprémvarsány el 2-nov-2016.
Segundo puesto en la categoría “Estrellas y Nebulosas” de la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition” de 2017.
Capturada a través de una lente zoom 18-135mm a 135mm y f/7.1 sobre una montura Sky-Watcher HEQ5 con una cámara Canon EOS 700D a ISO 800 apilando 287 exposiciones de 300”.

Cualquiera que alguna vez haya perdido la noción del tiempo disfrutando de alguna galería de astrofotografía sabrá reconocer una imagen de “satar-trails” (literalmente rastros estelares). Debido a que la Tierra rota constantemente alrededor de su eje, desde nuestro punto de vista el cielo parece girar a lo largo de la noche. La Estrella Polar coincide casi exactamente con la proyección del eje de rotación de la Tierra, y es por eso que desde nuestro punto de vista todas las estrellas del cielo parecen describir circunferencias alrededor de la Estrella Polar. Si hacemos una foto de larga exposición, o, como en este caso, superponemos muchas fotos consecutivas, lograremos dibujar este rastro que dejan las estrellas al recorrer su órbita alrededor de la Polar.

Según la miembro del jurado Melanie Vandenbrouck, tanto los sutiles colores en una vertiginosa matriz de turquesas, marrones, ocres y cianes, como una increíble precisión, hacen que esta imagen sea irresistible. Los círculos concéntricos están delineados con tal perfección que el resultado es casi artificial, como si un ordenador los hubiese dibujado pixel a pixel.”

Los parámetros técnicos son una buena pista para encontrar la notable diferencia que distingue está imagen de los “star-trails” habituales. Mientras que los tiempos de exposición para estas fotografías rondan las 12h, en este caso el tiempo total (287 x 300”) es de casi 24h. Este es el motivo por el cual los rastros de las estrellas son círculos perfectos y completos, representan el camino cíclico seguido por una estrella a lo largo de todo un día, y no el clásico recorrido con principio y fin que recorren las estrellas durante una noche. Para lograr este efecto existen tan solo dos opciones, la primera, viajar más allá de uno de los círculos polares, donde la noche se prolonga durante 6 meses al año, y por lo tanto se pueden hacer astrofotos consecutivas durante más de un día. Otra opción más ingeniosa por la que opto el autor es buscar la manera de situar el equipo de captura en una posición estable y fácilmente replicable. De esta manera se pueden capturar “satar-trails” desde la misma posición y con el mismo encuadre a lo largo de las noches de muchos meses distintos. Dejando que las constelaciones se muevan entre unas capturas y otras, y finalmente combinándolas todas, tras un año de trabajo se llega a obtener el círculo completo.

“Artificial Eclypse of the Sun”, Roshaan Bukhari desde Pakistán el (2016). Imagen presentada a la categoría “Nuestro Sol” en la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition” de 2017. Capturada a traves un telescopio refractor H-Alfa Lunt L5152Ha de 152mm y f/6 con ocular zoom 8-24mm sobre una montura Celestron CGEM con un único disparo de la cámara trasera de un iPhone 6s.

Durante un eclipse solar, la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, proyectando una sombra sobre ésta última. Si desde la Tierra miramos al Sol durante la totalidad del eclipse, veremos un tragaluz en el cielo, la Luna negra e invisible que oculta al Sol mostrando aquello que estaba oculto a simple vista, la corona solar.

Los eclipses ofrecen la oportunidad de realizar astrofotografías únicas, pero esta no es una de ellas. Lo que vemos aquí es la combinación de una foto hecha de pasada con un procesado astuto. Roshaan Bukhari estaba en un evento que organizaba un colegio de su localidad cuando tuvo la oportunidad de mirar a través de un telescopio solar, sin dudarlo sacó su iPhone e hizo una foto rápida a lo que se veía por el ocular. Los telescopios solares filtran toda la luz salvo la de frecuencia asociada a la línea H-a, de esta manera logran que sin necesidad de un eclipse podamos ver las protuberancias solares que se adentran en la corona solar. Roshaan tan solo tuvo que añadir artificialmente un circulo negro a su foto para crear la ilusión de un eclipse que por un momento logró engañarnos. El ligero tono azulado ha sido añadido tras procesar toda imagen en blanco y negro.

En la imagen, seis fulguraciones solares se aprecian claramente, en estos puntos las líneas del campo magnético del Sol se cruzan, enredan y reorganizan; esto calienta el plasma solar a millones de kelvin y acelera las partículas cargadas a velocidades cercanas a la de la luz. Un evento así emite radiación en todas las longitudes de onda, incluyendo, entre otras, la luz que vemos en la imagen.

“Scintillating Sirius”, Steve Brown desde North Yorkshire (2016).
Imagen presentada a la categoría “Estrellas y Nebulosas” de la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition” de 2017.
Capturado a través de una lente de 250mm sobre una montura Star Adventurer con una cámara Canon EOS 600D a ISO 3200. Imagen compuesta con una selección de 782 frames.

He aquí una astrofotografía singular donde las haya. Replicando las Cartas de Ishihara, el autor presenta de un vistazo la variedad cromática que ofrece Sirio sobre el horizonte. El doctor Ishihara diseño sus cartas para detectar el daltonismo hace ya 100 años, pero aún hoy en día son mundialmente famosas y utilizadas. Las cartas de esta peculiar baraja muestran una serie de círculos de diferentes colores y tamaños contenidos en una gran circunferencia. En función de si el observador presenta o no alguna disfunción visual, éste será o no capaz de ver en cada carta un número formado por algunos de los círculos. Más allá de por su evidente utilidad, las cartas son conocidas por resultar agradables a la vista con una composición amable e inusual. Es esta composición la que el autor ha escogido para transmitir el cromatismo de Sirio.

Sirio es una estrella de secuencia principal como otra cualquiera, pero vista desde la Tierra, es la más brillante del cielo nocturno, y aunque en realidad no sea diferente a la de otras, esto la hace idónea para fotografiar su luz. Cuando una estrella como Sirio, se encuentra cerca del horizonte su luz debe viajar cientos de kilómetros por la atmósfera antes de llegar a nuestros ojos (o a nuestra cámara). Este viaje por una atmósfera llena de turbulencias y corrientes hace que la luz de la estrella se refracte y disperse de forma caótica, y al llegar a nosotros más que un haz puntual de luz blanca es una mancha titilante que alterna su color. Los más observadores habrán notado que en el centro de la composición está Sirio, perfectamente enfocada, mostrando luz blanca, unión de todos los colores a la vez.

Según cuenta el autor, Quería mostrar los brillantes colores que se ven cuando observas Sirio con un telescopio. Para esto debía congelar cada color antes de que cambiase. Lo conseguí grabando videos con diferentes niveles de desenfoque y después escogiendo fotogramas de cada video para componer la imagen final”.

“Yellowstone Home”, Raymond M. Manalo desde Yellowstone (2016). Imagen presentada a la categoría Gente y Espacio de la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition” de 2017. Imagen capturada a través de una lente de 14mm y f/9 montada en una Nikon D750 a ISO 160. La imagen final es el resultado de tres exposiciones de 30”, una para los trazos luminosos, otra para el paisaje en primer plano, y finalmente una tercera para la Vía Láctea.

Otro impresionante ejemplo de una imagen que invierte los estándares y totalmente a propósito nos presenta un resultado final típicamente asociado a un hándicap. Es más que común aventurarse a hacer astrofotografía por primera vez y encontrarse que todas las fotos resultan intensamente naranjas. Esto se debe a que la mayoría de ciudades están iluminadas con las lámparas de sodio de las que hablábamos anteriormente, y aunque a simple vista esto pase desapercibido, la luz de las lámparas incide sobre el polvo y el vapor de agua que hay en el aire y tiñe el cielo con estas tonalidades. Si no tenemos posibilidad de alejarnos considerablemente de cualquier núcleo urbano tendremos que convivir con estos colores anaranjados, bien aprendiendo a tolerarlos, o a eliminarlos con un agresivo procesado.

En este caso, sin embargo, la imagen capturada en el Parque Yellowstone carecía de cualquier tipo de contaminación lumínica, y es gracias a eso que vemos la Vía Láctea con tanta definición. Los tonos ocre de la imagen han sido meticulosamente añadidos por el autor que midiendo cada color ha logrado transformar una escena típicamente asociada al frio y desamparo de la noche en una vista hogareña y nostálgica de este emblemático parque. Más allá de la técnica y la edición de color, también destaca el encuadre pensado al milímetro. El autor, arriesgándose a trabajar en una carretera con tráfico, logra combinar naturaleza, cosmos y civilización en una fotografía dinámica que es difícil dejar de mirar.

“Encounter of comet and planetary nebula”, Gerald Rhemann desde Namibia (2016). Imagen ganadora de la sección “Mira Robótica” en la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition” de 2017.
Capturada remotamente a través de un telescopio reflector de 300mm a f/3.6 sobre una montura ASA DDM 85 con una cámara FLI Microline ML 16200. Compuesta con dos paneles que suman 94’ de exposición total.

Quizás se trate de una de las astrofotografías con mayor contraste de color que jamás se hayan visto. El verde cianógeno del cometa combinado con el azul iónico de su segunda cola contrasta notablemente con el rojo Hα de la Nebulosa de la Hélice y el turquesa OIII localizado en su interior. Como dice el autor,“el contraste entre el cometa y la nebulosa es emocionante”. Además de producir un gran impacto visual, el contraste de color hace referencia al contraste entre los dos tipos de objetos retratados.

Además de una acertada elección de sujetos y el momento justo en que capturarlos, y un procesado impecable en los colores, destaca la habilidad exhibida al lograr este encuadre. Los cometas se mueven por la bóveda celeste siguiendo a gran velocidad un camino diferente al trazado por las estrellas, si tratamos de capturar al mismo tiempo un cometa y un objeto de espacio profundo muy probablemente obtengamos una imagen borrosa y movida. Lejos de eso, esta captura muestra finos detalles tanto en las colas del cometa como en la nebulosa, mostrando incluso el revestimiento exterior de esta última.

“Saturn”, Olivia Williamson desde Abu Dhabi (2016).
Imagen ganadora en la sección “Competición de Jóvenes” de la “Insight Astronomy Photographer of the Year competition” en 2017.
Capturada a través de un telescopio reflector Celestron C11 de 355.6 mm y f/10 a f/2.7 sobre una montura Sky-Watcher AZ-EQ6 GT con una cámara ZWO ASI224MC.

Esta imagen es sencillamente sublime. Con total claridad se aprecia la División de Cassini entre los dos grupos de anillos, los sutiles cinturones ocres del planeta se distinguen a la perfección, e incluso se adivina el Hexágono Polar. Es fácil poner en duda que está imagen de Saturno se haya tomado desde la Tierra, y lo más sorprendente no es que así fuese, si no que además la autora tenía nada menos que 13 años. Por supuesto es del todo imposible conseguir una imagen así con un único disparo, para obtener un resultado de esta calidad los astrofotógrafos graban vídeos de varios minutos de duración. Alineando los mejores fotogramas del vídeo y apilándolos en una sola imagen que se enfoca con un software específico es posible obtener un archivo que tras editarse adecuadamente permite lograr una obra digna del primer puesto.


Imagen de Portada: “Aurora over a Glacier Lagoon”, James Woodend. Ganadora absoluta de la “Astronomy Photographer of the Year competition” (2014).

Editado por Sara García-Rodríguez