#MujeresArtistas

Esta entrevista forma parte de la serie sobre mujeres artistas que trabajan en un equilibrio interdisciplinar entre el arte y la ciencia. Nos unimos así al movimiento social y global para visibilizar el trabajo de las mujeres en la historia del arte antiguo, contemporáneo y actual.


“Experimento con un nuevo lenguaje para concienciar sobre la emergencia climática”

Documentalista científica, activista y amante de los océanos. Marina Gadea utiliza su arte como forma de activismo. Busca concienciar al espectador a través de las emociones; transmitir la necesidad de proteger los océanos mediante un nuevo lenguaje. Sus obras buscan acercar el mensaje científico a través de la experiencia estética. El protagonista es el mar, el océano, sus colores y texturas, siempre como resultado de la observación científica realizada por la artista en cada una de sus inmersiones de buceo.

Tu trabajo se centra en la observación del paisaje oceánico, cada pieza es única en forma y color. ¿Cómo es tu proceso creativo y cuáles son tus influencias?

Soy una exploradora del océano. Me gusta documentar la belleza, pero siempre desde la
encrucijada del arte y la ciencia. Soy documentalista científica, lo que hace que todos mis proyectos partan de un artefacto científico; un documento, un tema, algo sobre lo que me interese documentarme. Mis últimos proyectos han sido a partir de los mapas cartográficos de Marie Tharp. La parte creativa surge de ahí directamente. Tharp trabajó junto a un paisajista austríaco, lo que le dio a sus mapas esos puntos de luz y color. A partir de ahí, de cada inmersión creo mi propia cartografía. Mi objetivo es acercar datos científicos a través del arte, hacer que la gente se comprometa, darle otro color a la ciencia.

Tu obra está en estrecha relación con el activismo y la lucha por la preservación de nuestros océanos y el medio ambiente. ¿Crees que el público recibe este mensaje o por el contrario se queda únicamente en la experiencia estética?

Yo creo que sí. Cuando el arte se une a la ciencia se crea otro lenguaje. La emoción que puede
crear una obra bella permite una conexión más profunda. Documentando la belleza de nuestro planeta el público es consciente de la necesidad de protegerlo. A través de las emociones, el arte hace llegar de manera más efectiva los datos de un ensayo o
artículo científico. Cuando algo te emociona, te conecta. Artistas y científicos podemos facilitar una comprensión más profunda de la crisis climática. Podemos explicarlo de otra forma y difundir un mensaje de esperanza, inspirar el deseo de proteger nuestro planeta.

Tu obra fue seleccionada para la residencia artística The Art Circle. Cuéntanos en qué consiste este proyecto.

The Art Circle es una residencia artística muy importante a nivel internacional. Un velero que navega por el Ártico con artistas, científicos, poetas, literatos, periodistas… Mi proyecto era el de cartografiar el fondo marino del Ártico, realizar inmersiones y recoger todo el material posible para futuros proyectos. Fui seleccionada para la expedición de junio, pero a causa de la pandemia, se canceló. Lo más importante de esta residencia es la creación de un lenguaje conjunto, un lenguaje creado por artistas, científicos, poetas… cuyo objetivo es el de hacer llegar a más personas la emergencia climática.

Eres embajadora creativa en diferentes organizaciones a nivel internacional. Háblanos sobre tu labor en estas organizaciones.

Mi labor se basa en explicar a la gente la conexión que tenemos con el planeta, y la necesidad de cuidarlo y conservarlo. Traduzco las advertencias científicas a un medio accesible, un medio al que la gente puede conectarse. También trabajo como gestora de proyecto buscando embajadores climáticos. Dada la crisis climática que estamos viviendo, mi papel en estas organizaciones es la de hacer llegar a un mayor público los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU), es decir, las medidas que deben tomarse antes de 2030
para preservar el planeta. Estudiamos los proyectos y apoyamos aquellos que creemos encajan mejor con nuestra visión. ¿Cómo acercamos los ODS al público? A través de proyectos artísticos que combinan arte y ciencia.

Trabajas mucho en formato tondo (circular). ¿Tiene algún significado especial para ti o simplemente te resulta más cómodo trabajar sobre este tipo de formatos?

El formato circular me recuerda a la visión de los mapas. Lo relaciono mucho con la cartografía. Además, los bocetos que realizo después de mis inmersiones siempre son en este formato. Creo que está en estrecha relación con la inmensidad del océano, la obra te acoge y te envuelve.

Háblanos sobre el proyecto GEBCO (General Bathymetric Chart of the Oceans) ¿En qué consiste?

El proyecto se encarga del mapeo de todo el suelo marino a través de la batimetría. Se trata de un avance científico que nos va a permitir conocer en profundidad el fondo oceánico de nuestro planeta. Solo una quinta parte está mapeado, lo que nos hace conscientes de lo desconocido que sigue siendo en muchos aspectos nuestro propio planeta. Los científicos que lo llevan a cabo pertenecen al proyecto Nippon Foundation-GEBCO Sabed 2030. Estos mapas también me han inspirado para uno de los proyectos de mi próxima exposición “Blue Hope”.proyecto GEBCO

El próximo septiembre se inaugura tu primera exposición monográfica “Blue Hope” en el espacio de la Galería Kreisler de Madrid (España). Cuéntanos en qué consiste la muestra.

La exposición “Blue Hope” se compone de dos proyectos. El primero de ellos es a partir de mapas cartográficos. Cada obra es única, el resultado de una cartografía personal codificada por mí en cada inmersión. El otro proyecto es una instalación: “Aquaoir– Atesoramiento submarino”, compuesta por un total de 24 obras. Doce de ellas en tierra, doce de ellas sumergidas actualmente en el mar. Quiero crear esa interacción de los organismos vivos con la pintura. Todas las obras se han realizado en tierra, pero solo algunas de ellas experimentaran una evolución. La idea es exponerlas juntas, mostrando cómo aquellas que han interactuado con el océano han cambiado. A medida que cada obra de arte crece y se completa va dejando de ser nuestra. Tan pronto como las hundimos, pertenecen al mar y la naturaleza se hace cargo. Todo influye en ellas, la sal, las corrientes, la luna… Ambos proyectos están interconectados. Con ellos quiero plantear una mirada y un estudio de los procesos del cambio climático, documentando la belleza e invitando a reflexionar sobre conceptos como la inestabilidad y fragilidad; inspirar a la acción para explorar y proteger nuestros océanos.


Concepto original y edición: Sara García-Rodríguez, Editora Jefe de Probeta Mag

Imagen de portada: Marina Gadea, “Under Blue I”, 2018 (técnica mixta sobre lienzo)

Las imágenes de obras son propiedad de Marina Gadea y se han publicado con su consentimiento.

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